Reseña de «Chez Worth, aux origines de la Haute Couture»

Reseña de la exposición dedicada al diseñador Charles Frederick Worth por el Musée d’Histoire Urbaine et Sociale de Suresnes.

Siguiendo con las reseñas de exposiciones que he podido ver en los últimos meses, nos centramos esta vez en la dedicada al modisto Charles Frederick Worth y su firma, la Maison Worth, que el Musée d’Histoire Urbaine et Sociale de Susresnes acoge del 15 de octubre de 2025 al 21 de junio de 2026.

Ante todo, he de decir que desgraciadamente no pude visitar la exposición sobre Worth que tuvo lugar en el Petit Palais de París el año pasado, con motivo del bicentenario de su nacimiento, así que cuando en mi último viaje a París vi ésta otra en la cercana localidad de Suresnes, no me lo pensé y nos acercamos a verla.

Aunque esta exposición era muchísimo más pequeña que la del Petit Palais, fue igualmente interesante y creo que valió la pena acercarse para conocer un poco mejor la vida y la obra de Charles Frederick Worth (1825 – 1895), un diseñador de moda, inglés por nacimiento pero establecido profesionalmente en París, al cual se le considera como el padre de la Alta Costura.

Pero, ¿quién fue Charles Frederick Worth?

No voy a hacer un extenso perfil biográfico de Worth, ya que podéis encontrar datos sobre él en cualquier enciclopedia o diccionario de moda, o en su página de Wikipedia. No obstante, sí que destacaremos que fue quien dictó la moda de las clases más altas y el estilo de la silueta femenina durante la segunda mitad del siglo XIX (por ejemplo, poniendo de moda el uso del polisón), contando entre su clientela tanto a la nobleza y realeza de toda Europa como a las familias más ricas del continente y también de Norteamérica.

Además, su papel de pionero en el ámbito de la moda abarca otras innovaciones: introdujo el concepto de colección, creando unos diseños base sobre los que sus clientas podían escoger después algunas modificaciones, como los colores o ciertos acabados y relacionado con esto, junto a su mujer y colaboradora Marie Worth, fueron los inventores del desfile de moda, ejerciendo la propia Marie en un principio de modelo (sobre esto hay que aclarar que, aunque en muchos sitios se la nombra como la primera modelo o maniquí de la Historia, en realidad ya existía dicha profesión) popularizando el mostrar los trajes a la clientela de esta forma. Pero sobre todo, fue el creador del concepto del modisto como «artista» creativo, no como mero ejecutor de los deseos del cliente, además de tener un gran sentido de la publicidad y de lo que hoy llamaríamos «marca personal», creándose una imagen propia muy cuidada.

Su importancia y la de la empresa que fundó, la Maison Worth, se hace patente en el hecho de que cualquier exposición sobre historia de la moda a nivel internacional, indefectiblemente siempre incluye alguna pieza antigua con la firma de Maison Worth, y lo mismo pasa en exposiciones dedicadas a los modistos que le sucedieron (como ejemplo, en mi reseña de la exposición de Paul Poiret podéis ver un vestido Worth en una de las fotos).

Retrato de Charles Frederick Worth (1894)
Retrato de Charles Frederick Worth (1894)

La exposición: de la mansión familiar a sus creaciones

Crinolina o miriñaque
Reproducción de crinolina o miriñaque

El motivo principal para su celebración en Suresnes es que Worth estableció aquí su residencia privada, un aspecto bastante presente en el montaje, con fotografías y retratos privados, así como maquetas, planos y fotografías de lo que fue su finca familiar: una enorme extensión de terreno con diferentes edificios y jardines que fue la envidia de su época por el lujo de su arquitectura y decoración.
Lamentablemente, de todo aquello solo quedan fotografías y dibujos, uno de sus portales, el “Portail aux escargots”, que es el único resto arquitectónico que queda en pie hoy día (aunque pendiente de restauración), al margen de las esculturas y adornos que acabaron en otras edificaciones o vendidos a particulares.

En cuanto a vestidos, pudimos ver algunos trajes icónicos del modisto, realizados en tejidos de seda y terciopelo, con cortes, adornos y volúmenes propios de la Alta Costura de finales del XIX, y hablando de volúmenes, hay que destacar la controvertida alteración de la silueta femenina que Worth fomentó (a veces hasta extremos increíbles), mediante el uso de corsés, polisones y crinolinas o miriñaques (podéis leer más al respecto en este artículo en francés: Le corps féminin fantasmé); en la exposición se aborda este controvertido aspecto con la recreación de un miriñaque (que causó caras de estupor entre las niñas y niños de un colegio que visitaba el museo ese día), contextualizado a su vez con extractos de prensa y chistes gráficos de la época, que criticaban e ironizaban sobre la moda femenina del momento y el volumen cada vez más exagerado de las faldas.

Otra parte muy interesante de la exhibición recogía diferentes bocetos de sus modelos, incluyendo en algunos las muestras de tejidos que recomendaba para su confección, complementándose con unos muestrarios originales de los fabricantes con los que trabajaba habitualmente Worth, así como con correspondencia con estos y con diseños para telas estampadas que encargaba ex profeso para él.

Además, el recorrido se completaba con algunos cuadros y textos explicando la influencia en Worth de la pintura histórica, ya desde su juventud en Inglaterra, donde solía acudir a estudiar los retratos de la National Gallery, y del impulso que dio a su carrera un vestido para la princesa Metternich, que le valió el acceso a la nobleza de la época, llegando a contar entre su clientela con la emperatriz Eugenia de Montijo, la reina Victoria o la celebérrima emperatriz Sissí.

Del mismo modo, también pudimos ver (y oler) los primeros perfumes que comercializó la firma Worth, con la empresa ya en manos de sus descendientes, un ámbito que entronca con la pequeña colección permanente del museo, que también pudimos ver, en la que se recuerda el pasado industrial de Suresnes y su importancia como sede de empresas de perfumería desde el siglo XVIII, con firmas tan conocidas como Coty o Guerlain.

En definitiva, una visita que, pese a lo pequeño de la exposición y del propio museo, valió la pena y que os recomiendo si vais a París y todavía estáis a tiempo de verla.

Vestido de Worth
Vestido de Worth
Vestido de Worth